Al abrigo de Cabo Roig, del que toma su nombre, esta pequeña dársena presenta una imagen cuidada y acogedora. Además de los servicios propios de un puerto, cuenta con una escuela de vela y windsurf que funciona en verano. Como atractivo adicional, cuenta en sus límites con un restaurante donde se puede degustar un exquisito arroz con langosta disfrutando de una magnífica vista y una antigua torre vigía convertida en excelente bodega.