El
Castillo de San Fernando fue construido, en el contexto de la Guerra de
La Independencia, en el extremo del Monte Tossal más cercano a la
ciudad. Su trazado es irregular debido a su adaptación a la topografía
del Cerro. Consta de un baluarte poligonal geométrico situado en el
frente septentrional y otro redondeado troncocónico en su extremo
suroeste. Ambos baluartes estaban unidos por cortinas de quebrado
trazado. Contaba además con dos medios baluartes y otro de reducidas
dimensiones situados en los frentes más vulnerables del Monte.
Únicamente en esta zona se construyó un foso, ya que el resto del
Castillo estaba protegido por el escarpe rocoso. Se realizaron también,
bajo todo su terraplén, bóvedas a prueba del fuego artillero y una
cisterna.
En su interior albergaba las dependencias para el
alojamiento de las tropas. Al castillo se accedía mediante una rampa en
zigzag. En la puerta de acceso principal al Castillo se levantaron dos
pilones coronados por leones ladrados en piedra, que posiblemente no
correspondan a la obra primitiva.
El Castillo de San Fernando se construyó en la cima del Cerro Tossal, en uno de los ejes principales del Ensanche de la ciudad.